Afortunadamente parecido no es lo mismo (pero casi)

Venían Faemino y Cansado (25-Mayo) al auditorio de Roquetas y viniveron. El Pele sacó cinco o seis entradas casi dos meses antes y nos fuimos a verlos previa ingesta de tercios varios y tapas escasas. Gente alrededor del auditorio que es más bonito por afuera que por adentro y empezamos a entrar. Qué feos son los espacios modernos que son feos, todo de madera como hecho de palos de polo de cinco duros. Debuto en el auditorio de Roquetas como espectador. El escenario inmediato, dos micros y dos focos con acento culé (uno rojo y otro azul) y ya está. Zona A, fila 3, butaca 9: 18 €. Luego dos horas o lo mismo más, o lo mismo menos, de risas, humor habitual marca del dúo estrella del humor patrio y diálogos, monólogos y circunloquios no aptos para cualquiera. Consulte antes a su farmacéutico. Terapia magnífica para muchos males, eso sí. Gran remedio este del absurdo que no lo es tanto. Por cierto, que están como cuando fui a verlos al Cervantes pero más viejos. De hecho se encadenan muchas cosas que son como entonces pero ahora se representan como diciendo que Parecido no es lo mismo y es verdad. Lo único que se mantiene es la calidad, que lo mismo es más, nunca menos, eso sí. Así se publicita por internet el chou:

PARECIDO NO ES LO MISMO es el sexto espectáculo en la carrera de Faemino y Cansado. Si se hace una pequeña cuenta de la vieja, 23 años de carrera entre 5 (ya que el sexto empieza ahora y ójala mantenga una longeva carrera) nos da una ratio de 4,6: Un espectáculo cada cuatro años y medio. ¿Es mucho tiempo? ¿Es poco? ¿Son muchos espectáculos? ¿Son pocos?… Habrá gente que mas que muchos espectáculos le parecerán demasiados.

PARECIDO NO ES LO MISMO es una nueva vuelta de tuerca (son muchos años apretándola ya) a los planteamientos estéticos e ideológicos de Faemino y Cansado. Cuando uno bebe un Muga gran reserva quiere que le sepa a Muga gran reserva, cuando uno toma un danonino quiere que le sepa a danonino, cuando uno va a ver a Faemino y Cansado quiere ver a Faemino y Cansado haciendo, no lo mismo, pero si algo parecido.

PARECIDO NO ES LO MISMO es justamente eso, el título no llama a engaño, es un espectáculo parecido sin ser lo mismo. ¿Parecido a cual espectáculo? Cómo que a cual… a todos. La puesta en escena ha sido siempre similar; dos micros y una iluminación que resalte o amortigüe las personalidades de Faemino y Cansado. Lo que cambia, lo determinante son los textos, que afortunadamente no son los mismos, quizá parecidos, pero no iguales.

PARECIDO NO ES LO MISMO surge de la soledad de los montes de Soria y de la reflexión punk, digamos mejor after-punk. Es difícil reivindicar a estos “muchachos” desde cualquier posición política o ideológica. Tratan constantemente de cuestionar lo considerado políticamente correcto por los dos bandos. Algo que llevan haciendo hace ya algunos años de manera parecida, pero sin ser lo mismo. ¡Ah y vuelve El Gran Mimón!

Un expediente X en la esquina de las calles Braulio Moreno, Hospital y Pintor Díaz Molina resuelto por los vecinos. La semana pasada.

Las jacarandas están en todo lo suyo. Como lo estarán en el otoño precioso del barrio al paso de la Virgen del Rosario. En la foto una de las (2) jacarandas de la plaza de Bendicho.

La Diputación expone esculturas en mármol realizadas en 23 horas

En la Diputación hay una exposición creativa y urgente, bastante efímera y, pese a todo, duradera. Creativa porque la temática era libre, urgente porque tenían 23 horas para hacerlas, efímera porque es muy posible que muchas de las obras expuestas no vuelvan a ser vistas de manera pública y duradera porque se hicieron en bloques de mármol de 40x20x20 (supongo que) centímetros. Todo comenzó el mes pasado con 45 artistas españoles y europeos que se pusieron a trabajar en la UAL dentro de la  IV Semana de Escultura Rural en Mármol.

Todo esto lo he visto en el ya imprescindible periódico digital Almería360.com que dice que, además, la exposición acoge una serie de fotografías de gran formato con las imágenes de los artistas trabajando. Interesante. Hoy o mañana me paso. No queda mucho tiempo que sólo está hasta el 31 de mayo.

Buen teatro de y por ‘mujercitas’

El martes (15 de mayo) vino al Apolo la compañía Pachuecas desde Castro de los Filabres, un pueblecito de 162 habitantes situado a 48 kilómetros de Almería. Y yo fui a verlos con mi madre, dos localidades en platea por 5 € cada una que me saben a dinero bien invertido para fomentar el programa estable de teatro aficionado, vulgo PETA, que organiza la FEALTA, vulgo federación almeriense de teatro aficionado. La obra se llama ‘Mujercitas’ y se divide en cuatro cuadros o escenas que giran en torno a 4 formas de ser en mujer. Unas, unas putas, otras unas parturientas, otra una puta vieja y, finalmente, una camarera.

La primera es una puta redomada (María Isabel Martínez) a la que le preocupa mucho saber si tiene el sida.Y lo mismo le habla de negocios a la compañera de trabajo (Rosa García) que de y si tiene el sida. Quiere que su hija trabaje y, prácticamente, que se eche un novio como el Arrebato (que le tenga llenita la nevera) pero que no se meta en el puterío como ella. Porque, ¿y si tengo el sida? La segunda escena es un poco de José Luis Moreno, tópica y previsible y breve, que a la gente le hace gracia. Mujeres embarazadísimas a más no poder esperan en una sala de espera. Una hablando mal de su marido (Ana María Sánchez) y la otra contando maravillas de su amante (María Dolores Martínez). Y otra pegando la oreja. Al final el tío es la misma persona y ahí se acaba la historia.

El cuadro de la puta vieja que viene antes del descanso me gusta más por valiente. Don Cosme (Manuel Martínez) lleva a su hijo con la Lunarito (Maribel García) para que lo haga un hombre. Entre todo esto viene la parca (Sofía Hernández) a llevarse a la lumi pero la lumi es mucha lumi y con tanto mundo corrido le da esquinazo a la muerte que, acaba de entrar a trabajar ahí. Como es su primer día ni impone, ni asusta así que la Lunarito se va de fiesta con don Cosme mientras el chiquillo duerme. Así que al final la parca se lleva al despistado crío. Lo mejor de la noche. Casi como el último cuadro. Por cierto, me he enamorado de manera nada casta de la camarera (Maica Carballo) que describe los diferentes tipos de clientes que entran en el bar. Entre paciente, cínica, resignada y un poquito hasta el coño nos va describiendo uno a uno (o varios a varios) a todos los que frecuentamos los cafés de España, sus pubs, bares y otros establecimientos hosteleros. Muy bien resuelto el cómo ser de cada uno, una suerte de mimos explícitos a tiermpo parcial.

La clasificación de escenas queda, por tanto, en primerísimo lugar la de la Lunarito, luego la de la camarera, luego la de las putas (más que) posiblemente infectadas por el VIH y, por último, la de las parturientas. Para mi madre, en cambio, las parturientas, la camarera, las pilinguis infectadas y la pilingui vieja. Y los dos nos volvemos a casa tan contentos. Los actores muy bien. Como Gema Escoriza, que nos lleva y nos trae por una escena y por otra. Soltura en el escenario y comodidad en las butacas, no física, que también, sino de ver bien a los actuantes de la noche, dirigidos por Mariano Sopedra que anda escondido entre papeles. Buena noche de teatro, ambiente agradable, temas unos mejores que otros y actores por los que bien merece la pena pagar. ¡Exijo con intransigencia e intolerancia a FEALTA más noches así!

Luego leo en noticiasdealmeria.com, en turismodealmeria.org y en el Diario de Almería la misma reseña. Mal por ellos. Para hacer eso, siempre mejor es nada. Menos mal que en el blog de FEALTA han publicado ahora una crítica más fiable. Para leerla, pinchar aquí.

El alcalde se moja con el campo del Almería

Yo donde he crecido viendo fútbol ha sido en el Franco Navarro. Lo he visto con césped, sin césped, lleno, vacío y clausurado que creo que son las 5 maneras de ser y estar de un campo de fútbol. Y el invento del estadio de los Juegos del Mediterráneo me parece una mariconada desnaturalizada, fría y aséptica, insulsa y paleta. La reivindiación casi que no es mía porque yo he ido sólo una vez y a tribuna (invitado, obviamente) y, por tanto, la percepción de la realidad allí difiere un poco de la del común de los mortales condenado a fondo, lo que equivale a ver el fútbol casi desde el PRYCA. O el Elvis, si se me apura. Y esa gente es la que opina que el estadio es todo eso, con otras palabras, pero todo eso. Una muy cómoda mierda, muy moderna, muy cómoda, repito, pero terriblemente mala para la práctica deportiva del animar o el tan solo disfrutar tus tardecicas de domingo del balompié.

Así que después de mucho dar la lata la afición, el alcalde (el estadio es municipal) se ha mojado como cuando el ascenso pero esta vez por escrito para afirmar que las gradas se acercarán al campo. Lo ha hecho esta semana en una entrevista concedida al periódico oficial de la U.D. Almería, que se entrega de forma gratuita durante los partidos. Y aunque el hombre preciso, lo que se dice preciso, no lo es precisamente, la cosa ha quedado así:

El club quiere convertir el estadio en un campo de fútbol, acercando las gradas. ¿Qué opina y cómo está actualmente este tema?

Es un tema que se ha estudiado y ya hay un principio de acuerdo para llevar a cabo una reestructuración sencilla pero importante. El tipo de reestructuración en sí dependerá de en qué categoría vaya a militar el equipo, pero ya puedo adelantar que se acercarán las gradas al terreno de juego. Es lógico que así se haga porque, hoy por hoy, la U.D. Almería es la entidad que más uso le da al estadio y lo lógico es que se adecue a su mayor comodidad, siempre dentro de un orden. Yo coincido con quienes piensan que el estadio sería más práctico como campo de fútbol, sin pista de atletismo. Pero también es cierto que el estadio nació dentro del proyecto de los Juegos Mediterráneos, fue financiado por el Gobierno y nunca lo hubiéramos llegado a tener sin la pista de atletismo.

Mal día para vender sandías, amigo

Enfrente de la Marina, que ahora lo mismo se llama de otra forma porque allí siguen entrando moros pero a diferencia de cuando se llamaba la Marina ahora también son atendidos por conciudadanos en cuyos colegios la segunda lengua era el francés y es más que probable que ahora se llame de otra forma pero yo no lo sepa, como digo, enfrente de la Marina se puso esta mañana un gitano viejo que lo mismo no era gitano pero sí que era ya algo mayor el hombre, intentando vender sandías a buen precio. La pinta de las sandías era envidiable y verde, redondas y franjas menos verdes. Desconozco el volúmen de venta, casi tanto como el precio. Estaba sentado junto al contenedor de pilas que usan los vecinos de la parte baja de la calle Real y los aledaños del Parque que vienen a mojarse cuando hace viento por la fuente de los peces. En un rato inclemente ha pasado el trenecito ese en el que el Surbus atraca a los guiris y poco más. Un espacio habitual de tránsito, paso y estancia hoy no estaba siendo ni lo uno, ni lo otro ni lo otro. ¿Por qué? Por el fuerte viento de poniente.

Sonaba a parodia. Elegí un mal día para dejar de fumar. La frase se hizo famosa en la hilarante ¡Aterriza como puedas! (original de la desconocida Zero Hour! casi copia, a su vez, de la más desconocida todavía teleserie canadiense Flight into Danger, de 1956, el año que se bendijo la Merced de Pérez Comendador en San Sebastián, por cierto). La duda está en el tono o en el diálogo. Si era el viejo y furtivo vendedor ambulante el que decía algo así como: elegí un mal día para vender sandías, o si, por el contrario, era (yo qué sé) Humphrey Bogart el que se le acercaba gabardina puesta y niebla ausente, cigarro en la mano y le decía: eligió usted un mal día para vender sandías, amigo. Sea como fuere, el hombre se habrá vuelto al cortijo con todas las sandías y la misma ruina con la que llegó. Como si hasta el fuerte viento de esta mañana se hubiera demostrado incapaz de llevarse la que tenemos encima.

Centenares de hipocondríacos, ociosos y gente concienciada han hecho cola ayer (17 de mayo) en la carpa instalada por el Colegio oficial de farmacéuticos de Almería en la esquina de la Rambla con Gregorio Marañón. En ella le tomaban a uno la tensión y le informaban de cómo había salido la cosa. Fue uno de los actos organzados por aquello de que era el día mundial de la hipertensión.

Centenares de hipocondríacos, ociosos y gente concienciada han hecho cola ayer (17 de mayo) en la carpa instalada por el Colegio oficial de farmacéuticos de Almería en la esquina de la Rambla con Gregorio Marañón. En ella le tomaban a uno la tensión y le informaban de cómo había salido la cosa. Fue uno de los actos organzados por aquello de que era el día mundial de la hipertensión.

Los lunes de mayo, ‘Comedias en el Régimen’

Corran las nuevas generaciones, y las antiguas. O las viejas. Corran todas, hasta las intermedias, porque hoy lunes (14 de mayo) proyectan en El Zaguán La gran familia, la película de Pepe Palacios con Alberto Closas, Amparo Soler y pepe luis lópez Vázquez (y 14 chiquillos más) que cuenta la historia de una familia numerosa. Es la película en la que se pierde Chencho y su abuelo (Pepe Isbert) lo busca diciendo lo que todos hemos dicho alguna vez en Navidad: Chencho, Chencho. Es la segunda del ciclo ‘Comedias en el Régimen’ que organiza los lunes de mayo ‘La oficina’ en el antiguo Zaguán (San Leonardo, 40).

Precio: gratis (las cervezas y las palomitas a 1 €)
Hora: diez de la noche.

Los tiempos de la ciudad (2)

Un pascuero esquelético y su penacho entre contenedores anuncia que se pasó la Navidad y llega el Carnaval. Y detrás la Cuaresma, donde casi todo son fríos. El refrán habla del 40 de mayo pero la realidad ha quedado descrita esta semana entre dos contenedores de la plaza de Santo Domingo. Sayo tirado, torso al viento de levante. ¿El verano ya está aquí? El propietario de este chaquetón aún lo anda buscando, si es que se lo han robado, o ha entendido que de aquí al 9 de junio (40 de mayo) ya nada va a cambiar. Y si eso es así, de aquí a los difuntos casi que tampoco.